30/06/2000: Texto Análisis y respuesta del PNV a la propuesta remitida por HB con fecha 8 de Mayo de 2000
      del EBB del PNV, Es repuesta comunicada a HB. Sólo conocida -y aprobada- por la Asamblea Nacional del PNV del viernes 14 de julio del 2000. Sólo publicada en DEIA el 20 de julio de 2000.


      Análisis y respuesta del PNV a la propuesta remitida por HB

      En el momento de analizar la propuesta remitida con fecha 8 de Mayo de 2000, por la Mesa Nacional de Herri Batasuna a la dirección de EAJ-PNV, resulta necesario precisar que dicha propuesta, aunque remitida al PNV de modo discreto, ha sido conocida y comentada públicamente, entre otros, por parte de la propia organización proponente.

      Este hecho, como sobre todo, la reiteración en el emplazamiento al PNV por parte de la Mesa Nacional de HB, nos lleva a contestar a la misma en los términos siguientes:

      1. El análisis global de la propuesta

      La propuesta remitida por la Mesa Nacional de HB consiste en impulsar una transición política en un mismo ritmo y circunscripción para el conjunto de Euskal Herria y con la participación única y en alianza de quienes se afirman nacionalistas vascos. El motor de este proceso es Udalbiltza primero y la Cámara de Herrialdes después que se verán complementados por diferentes iniciativas sociales. Todo ello desembocaría en una Asamblea Constituyente con una Comisión Constituyente a modo de gobierno nacional provisional con un doble mandato: encauzar la negociación o la confrontación con los Estados y elaborar una Constitución para Euskal Herria. Se sugiere que la Asamblea Constituyente debiera ser elegida en elecciones libres y democráticas de ámbito nacional, tomando toda Euskal Herria como una única circunscripción electoral. Esto requeriría previamente elaborar un censo vasco, mediante adhesión personal.

      La propuesta plantea muchas objeciones o interrogantes. En los siguientes párrafos planteamos las cuatro cuestiones que nos parecen de mayor calado y que cuestionan seriamente la adecuación o viabilidad de la misma.

      1.1. Primera cuestión: un proceso desarrollado exclusivamente y de principio a fin sólo por los nacionalistas vascos se convierte en germen de fractura social

      La construcción nacional en el caso de un Pueblo sin estado, y en el caso de sociedades con fuertes divisiones políticas derivadas de sus distintos sentimientos de pertenencia nacional o de los diversos grados de conciencia nacional plantea un dilema de partida que debe ser considerado:

      ¿La construcción nacional es un proceso que debe centrarse en el ejercicio de un poder o contrapoder nacionalista mayoritario o exclusivo sobre el conjunto de la sociedad o es un proceso de articulación, vertebración e integración de la sociedad civil en torno a un sentimiento de pertenencia comunitaria compartido?

      La propuesta de HB se plantea como un combate de los nacionalistas vascos, en principio, contra los Estados, pero de hecho se convierte o se termina percibiendo como un combate contra los ciudadanos y la parte de la sociedad vasca que no se considera nacionalista vasca. Deviene en un proceso agresivo con la mitad de nuestra sociedad. Esto nos sitúa ante un riesgo real de fractura social que es el escenario más perjudicial y contraproducente que pueda imaginarse para el desarrollo de un proyecto de construcción nacional. Desde este punto de vista la propuesta resulta altamente inadecuada.

      Nuestra tesis es que una nación debe lograr, para su consolidación y emancipación, un consenso básico en torno a una misma comunidad de cultura y a una misma comunidad de consentimiento que integre su diversidad. Políticamente esto se consigue mediante el establecimiento de acuerdos básicos sobre referentes comunes y reglas de juego compartidas. Las vías, estrategias o procesos de fractura, escisión o victoria de unos sobre los otros debilitan la conformación y liberación de un sujeto nacional, procuran resultados poco sólidos y poco duraderos. Se desenvuelven en la precariedad y en la inestabilidad. El miedo y el recelo a todo ello provoca una reacción social conservadora y de resistencia, normalmente contraria y desfavorable a quienes son partidarios de un cambio de status. Por esto resulta imprescindible optar estratégicamente por un proceso multipartito que establezca las reglas de juego compartidas, tal y como ha ocurrido en el proceso irlandés (acuerdo de Stormont) o tal y como de hecho ocurre en el caso de Quebec, en el que la construcción nacional se asienta en la aceptación de unas reglas de juego compartidas.

      El Estatuto de Gernika o el Amejoramiento del Fuero no han logrado ese objetivo de alcanzar un deseable consenso básico sobre una misma comunidad de cultura y de consentimiento. Es pertinente, legítimo y democrático intentar optar a un nuevo status que logre ese objetivo. En todo caso, ese intento deberá tener presente el dilema planteado para no hacer que el proceso se convierta en un boomerang contra los objetivos que lo impulsaron.

      1.2. Segunda cuestión: ¿ cómo obtiene legitimación suficiente el proceso ?

      La siguiente interrogante es ¿cómo encuentra legitimación social y política suficiente este proceso? Por supuesto, esta propuesta puede obtener un grado de legitimación ciudadana insuficiente y parece que a los proponentes esto les resulta indiferente. En todo caso, no es cuestión de pareceres sino de realidades. La legitimación del proceso constituyente que se propone en Nafarroa o en Iparralde, por ejemplo, no es que fuese a desarrollarse en precario o que fuese a provocar rechazo, es que provocaría hilaridad. No parece necesario reproducir aquí los porcentajes de voto en estos herrialdes.

      En la Comunidad Autónoma Vasca un proceso así podría tal vez tener una legitimación suficiente, pero para desarrollar un proyecto de cambio de status en la CAV no sería necesario un itinerario de este tipo. Bastaría con poner en marcha una iniciativa de la mayoría política. En el fondo lo que se trasluce es que la propuesta de HB, desde este punto de vista, está realizada desde una mentalidad vasca centralista y centrada en la CAV, hecha en la CAV, desde la CAV y para la mentalidad abertzale de la CAV, sin reconocer y aceptar la pluralidad de la realidad nacional vasca. Esto no es sólo una valoración es, sobre todo, una constatación de datos. El proceso que se pretende impulsar se asentaría en un 90%, en las adhesiones de la CAV que deberían ser vinculantes para el resto de los herrialdes. Definitivamente el proceso carecería de legitimación suficiente.

      1.3. Tercera cuestión: ¿ cómo se hace funcional y normativo su resultado ?

      Esta interrogante se refiere a la ineficacia normativa de la propuesta de HB. Suponiendo que, a pesar de todas las dificultades, encontrásemos una manera de desarrollar esa propuesta, nos encontraríamos con otro problema posterior. ¿Cuáles serían los mecanismos de articulación política, jurídica, institucional e internacional de los resultados de este proceso constituyente? Se nos antoja que, por su precariedad, por sus resultados insuficientes en buena parte de los territorios vascos, este proceso no lograría superar un carácter simbólico o testimonial sin efectos normativos, jurídicos o políticos. Esto nos preocupa enormemente porque una expectativa de gran calado podría terminar convirtiéndose en una nueva frustración.

      Éste es un tema capital al que la propuesta de HB ni siquiera entra ¿Cuándo y cómo se hace normativo y funcional a todos lo efectos sociales, políticos, institucionales o jurídicos el proyecto resultante de este proceso político? Sin responder a esta pregunta es imposible que nadie pueda aceptar un acuerdo para un proceso de cambio de status. Es posible que la propuesta de HB eluda esta cuestión para no tener que remitirse a las Instituciones actuales como marco al que recurrir para hacer efectivo el cambio de marco jurídico-político. Si esto no se desea, es imprescindible aclarar y definir cómo se hace efectivo el nuevo marco jurídico político.

      De lo contrario, la propuesta de HB nos invita a una aventura sin destino conocido y cuyo único horizonte es crear y recrear instituciones de corte alternativo sin valor normativo o funcional real.

      1.4. Cuarta cuestión: ¿cómo se desarrolla materialmente?

      El ritmo único o la circunscripción única de todo el proceso que se oferta plantea interrogantes sin respuesta en el documento. Todos estos interrogantes empiezan por un mismo adverbio «cómo». ¿Cómo se desarrolla materialmente? ¿Cómo obtiene legitimación el proceso? ¿Cómo se hace funcional y normativo?

      Una de las primeras interrogantes que plantea la propuesta es de viabilidad técnica y operativa. ¿Cómo podría influir Udalbiltza en la realidad de Nafarroa o Iparralde y cómo podría interpretarse su misión constituyente en estos territorios? ¿Cómo se constituiría una Cámara de Herrialdes en la que, de cinco entidades federables, esta institución sólo tendría capacidad de convocar a la representación institucional de dos herrialdes?

      A ello hay que añadir otro problema previo: se hace difícil imaginar cómo podrían convocarse, desarrollarse y organizarse en todos los territorios de Euskal Herria unas elecciones generales de circunscripción única, teniendo en cuenta su realidad social, política e institucional. Es cierto que la propuesta de HB sólo lo sugiere como posibilidad, pero es esto lo que plantea más serias dudas sobre su viabilidad. Si la posibilidad de esta elecciones es probable, la propuesta es manifiestamente inviable en un plazo previsible de tiempo, y se desenvuelve más en la política ficción y futurible que en la política real de presente y de futuro cercano que es la que realmente cuenta. Si la posibilidad de convocar estas elecciones es más descartable que probable, la propuesta en su conjunto queda sin cauce definido de culminación real.

      1.5. Sobre otros aspectos de la propuesta.

      • Todo el primer paso referido al desarrollo de Udalbiltza y a la creación de la iniciativa nacional es sólo un plan de gestión o de actuación de Udalbiltza. Parece poco cimiento o base inconsistente como para abordar un proceso constituyente y de cambio de status.

      • Aceptación de la capacidad/potencialidad de Udalbiltza. Para desarrollar un proceso serio conviene aceptar y reconocer las capacidades y limitaciones reales de cada instrumento. Udalbiltza puede ser una institución muy importante de contribución al proceso, pero otorgar a Udalbiltza una capacidad sobredimensionada y autosuficiente para dinamizar y articular todo el proceso puede ser un grave error. Udalbiltza es una herramienta necesaria pero no suficiente.

      • La inflación de instituciones oficiosas. Uno de los ejes de la propuesta es crear y recrear un número exagerado de órganos nacionales en lo que más parece un «brainstorming» que un proyecto serio y estructurado.

      A modo de resumen y conclusión

      La propuesta de HB tiene a nuestro entender cuatro grandes cuestiones sin resolver:

      1. No previene el riesgo real de que este proceso se perciba como un combate contra los ciudadanos que no se sienten nacionalistas vascos.

      2. No se legitima suficientemente el proceso que se sugiere.

      3. No plantea cómo se obtienen los efectos normativos.

      4. No contempla cómo se aplicaría material y realmente el contenido de la propuesta.

      Sin respuestas claras a estas preguntas es muy posible que el desarrollo de esta propuesta, lejos de acercarnos a una autoafirmación del sujeto nacional y territorial, nos condujese a una disgregación sin precedentes del mismo. Cabe concluir que esta propuesta no es ni adecuada ni viable para alcanzar los objetivos que pretende.

      EAJ-PNV. Euzkadi Buru Batzarra

      Bilbao, a 30 de Junio de 2000

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